lunes, 28 de julio de 2014
Promesas conscientes de una pareja sana
Los cónyuges para lograr una unión sana, primero deben prometerse:
En el terreno intelectual, vamos a dejarnos el uno al otro a ser lo que somos. Me caso contigo prometiendo que de ninguna manera intentaré que me imites o que veas el mundo exactamente como yo lo veo. No cambiaré de parecer angustiándose con exigencias agresiones orales, mal humor, reclamando sin cesar un “quiero que pienses esto o lo otro”. Respetaremos siempre lo que somos sin sentirnos culpables, sin permitir que nadie intente imponernos conductas o ideales que no sean los nuestros. Tendremos derecho a expresar nuestra propia visión del mundo, aunque difiera de la del otro. NO nos impediremos ver ni oír lo que nuestra curiosidad nos pida. Tenemos derecho a desarrollar nuestros sentidos en la dirección que nos convenga.
En el terreno emocional, reconoceremos que no todos amamos de la misma manera. No nos someteremos a la tortura de querernos unir de un modo que no sea el nuestro. Nos amaremos como podamos amarnos, sin tratar de ser espejo, sin aspirar a una quimérica fusión, sin desear serlo todo el uno para el otro. NO nos encerraremos en una relación exclusiva, sino que iremos agregando a nuestro cariño el cariño por nuestros hijos, por nuestros parientes, por nuestros amigos, por aquellos a los que admiramos, por la humanidad entera, por todos los seres inanimados o vivientes, por ese impensable que llamamos Dios. Reconoceremos que el amor no es la búsqueda de la igualdad sino de la diferencia complementaria. NO seremos dueños ni propiedad el uno del otro, nos ataremos con nudos que siempre sabremos deshacer, nos ayudaremos a conservar en lo más profundo de nuestro ser un área privada, nos protegeremos mutuamente pero sin privarnos nunca de nuestra libertad. Caminaremos juntos bendiciendo cada uno de nuestros pasos, pero si nuestros caminos se separan, lo aceptaremos deseando lo mejor para el otro en su nueva vida.
En el terreno sexual, comprenderemos que el encuentro de nuestros cuerpos es un placer que debe ser explorado y desarrollado. La verdadera clave de una descendencia feliz es el goce con el que la engendramos. Tendremos hijos del placer, no del deber. Este placer será mutuo y sin límites. Nos permitiremos expresar nuestros deseos, solicitando ésta o aquella caricia, aceptando satisfacer las fantasías sexuales del otro pero teniendo también el derecho a negarnos. La sublimación y la abstinencia deben ser sinceras y no disfraces de la frustración.
En el terreno material, compartiremos un espacio pero nos permitiremos también tener un territorio personal, con la promesa de no invadir nunca el del otro, respetando nuestra necesidad de soledad. Igualmente tendremos algún dinero común, pero conservaremos celosamente una independencia económica.
En ninguna parte soy algo de alguien, y en ninguna parte hay algo que sea mío.
lunes, 21 de julio de 2014
Llegó la hora de nadar con las medusas
Sé lo que estás pensando: ¡Ni en sueños! Pero no te espantes, porque no sólo es posible sino que saldrás sin daño alguno.
Según Buzzfeed, las medusas han estado ahí durante aproximadamente 12,000 años. Dicen que las medusas han perdido las cápsulas venenosas en sus tentáculos porque no las necesitan para combatir a los depredadores, sin embargo, otras fuentes han explicado que en realidad sus células urticantes son tan pequeñas que no causan ningún daño en la piel humana,posibilitando las caricias.
Sin bien las medusas son conocidas por las horribles picaduras de sus tentáculos, las habitantes de este lago son totalmente inofensivas.
domingo, 20 de julio de 2014
HUIR DE LA MEDIOCRIDAD
Publicado el por marielamariani under Sui Generis
La mediocridad para algunos es normal, dicen los Sui Generis, pero lo que asusta más es que para muchos es el objetivo principal. Ayer en un tweet del señor Alejandro Jodorowsky leí: «Si quieres saber adónde vas, descubre de qué huyes», e inmediatamente después me puse a pensar y descubrí que después de todo sí hay algo de lo que huyo. Ese algo es la mediocridad. Huyo de caer en la rutina de vivir una vida mediocre, lo cual seguro que para algunos es una locura, es como ver más allá. Y pensar que hasta hace poco aseguraba convencidísima que yo no huía de nada, nada más errado mirá vos. Ahora me doy cuenta y orgullosa reconozco que yo huyo de la mediocridad que me rodea y que quiere atraparme para convertirme en una más del montón, una pieza superflua más en esta hechizada sociedad que dormida permanece y se rehúsa a despertar. Es que entre tantos ciegos y tuertos hay cosas que se nos suelen perder, la verdad es que no puede haber superfluidad, porque como dice Conny Mendez: «Todos venimos con un lugar y un algo que nos hace únicos como nuestras huellas digitales». Ella dice que no existen dos personas que se expresen igual y que por eso tampoco puede haber lucha o rivalidad, hay un sitio para cada uno. Conny agrega que cuando te sientas frustrado es un buen indicio de que no estás en tu lugar y que eso hace que estés ocupado en cosas que no son de tu agrado o satisfacción y que por ello debés estar haciéndolas mal o menos bien de lo que podrías hacerlas. Estás obligado y dice que: «obligarse es distorsionar el alma».Parece cuento, ya lo sé, y aunque no sé si estará bien contado, sé que muchos creerán que mi alma anda mal. Lo cierto es que yo no quiero distorsionar mi alma, por esoaprendí a disimular mi estupidez y disimuladamente huyo de la mediocridad y busco mi lugar donde desarrollar eso que traigo conmigo y que nadie como yo puede hacerlo.
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¿DIOS EXISTE?
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