lunes, 18 de octubre de 2010

amor platónico real?


Cada vez que se cruzaba con aquel chico sentía escalofríos. Su corazón brincaba con fuerza y sus ideas dejaban de fluir con la precisión acostumbrada. Coincidían una vez a la semana en un grupo de jugadores de ajedrez. A pesar de las múltiples oportunidades, ella nunca le confesó sus sentimientos. Al contrario de lo que se podía suponer, su comportamiento era agresivo, casi despectivo hacia el muchacho.

Pasaron los meses, los años, las décadas, y aquel amor platónico quedó instalado a fuego. Envejeció soñando lo que podría haber sido su vida si hubiera conseguido superar aquel amor “presexual”.

Casi al final de su vida descubrió la enorme cantidad de prohibiciones sexuales y de bloqueos que acarreaba de su árbol genealógico.

Hoy en su lápida puede leerse: “En el amor platónico no hay deseo sexual, es un amor infantil”

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